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Hidratantes y ricas en vitaminas, fibras y minerales proporcionan grandes beneficios para nuestra salud

Comienza la temporada de fruta de hueso, una fiesta para los sentidos por su color, aroma y sabor. Un regalo para nuestra salud ya que sus elevadas cantidades de agua, vitaminas, fibras y minerales proporcionan grandes beneficios a nuestro organismo. A este grupo pertenecen los albaricoques, las cerezas, las ciruelas, los melocotones, las nectarinas y las paraguayas, y su presencia en nuestras neveras anuncian la llegada del verano.

¿Pero cuáles son realmente sus beneficios?

En primer lugar, y gracias a la gran cantidad de agua que poseen, su consumo favorece la hidratación de nuestro organismo, ideal para esta época tan calurosa del año. Además la fruta de hueso es rica en vitamina A, un nutriente que ayuda a la síntesis de melanina en defensa natural de la piel contra la radiación solar, propia también de esta época en la que nuestro cuerpo está más expuesto a la luz solar y donde proteger la piel contra los rayos del sol es un factor imprescindible para cuidar nuestra salud. Su alto contenido en vitamina C fortalece nuestro sistema inmunológico y  permite la creación de colágeno para mantener una piel sana y flexible.  Estas veraniegas frutas favorecen la vista, la digestión y fortalecen nuestros huesos y dientes. Además, su piel proporciona fibra insoluble que ayuda a prevenir problemas digestivos.

Aquí te dejamos algunos de los numerosos beneficios que aporta la fruta de hueso a nuestra salud.

Ciruelas

Rojas o amarillas, dulces o ácidas. Las hay para todos los gustos y para todos los paladares. Y es que, la ciruela, propia de clima cálido, es una de las frutas de hueso más consumidas por su exquisito sabor y jugo que se deshace en la boca al morder. Rica en vitamina A, potasio, calcio, hierro y magnesio. Su composición nutricional convierte a la ciruela en un alimento energético, alcalinizante, depurativo, refrescante, ligero y tonificante, capaz de estimular el sistema nervioso y combatir la fatiga. ¡Ideal para mantener nuestro cuerpo sano y joven!

Cereza

La cereza, de color rojo intenso o púrpura, que dependiendo de él su sabor será más agrio o, por el contrario, más dulce, es casi un 85% de agua, perfecta para mantener nuestro cuerpo hidratado en esta época del año tan calurosa. Con apenas contenido en grasa y pequeñas cantidades de proteína vegetal, la cereza se convierte en un alimento ideal para picar entre horas. Un dato interesante de la cereza es su compuesto en antocianinas y ácido elágico, unas sustancias que actúan de antioxidantes naturales y que funcionan como componentes de tipo antiséptico, protegiendo al organismo de infecciones y ayudan a eliminar toxinas.

Fácil de comer, nutritiva y sabrosa, la cereza es para muchas personas el snack preferido para llevar a cualquier parte.

Melocotón

El terciopelo de las frutas se convierte en un alimento aliado en temporadas cálidas, siendo su mejor época entre los meses de mayo y septiembre. El melocotón, una fruta característica por su forma redondeada y su jugo refrescante, destaca por su alto compuesto en fibra, que favorece el tránsito intestinal. Gracias a su bajo contenido en azúcares y su efecto sadiante, se convierte en una fruta recomendada para ser consumida en dietas de control de peso y para personas con diabetes. Destaca su compuesto en vitamina C, ya que con un melocotón se cubren más del 20% de las ingestas diarias recomendadas. También contiene beta-caroteno, provitamina A, de acción antioxidante, que contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y degenerativas.

¡Una fruta ideal para refrescarse en verano y que además nos ayuda a cuidar nuestra salud!

Nectarina

Parece melocotón pero no lo es. La nectarina, característica por su parecido al melocotón, presenta una piel fina y lisa y sabor dulce. Es rica en vitamina C y carotenos, y junto al zinc y selenio, convierten a esta fruta en un potente antioxidante, que nos protegen de los radicales libres, retrasan el envejecimiento y contribuyen a prevenir infecciones. Además, su alto contenido en potasio y bajo en sodio, hace su consumo excelente para personas con tensión arterial alta. ¡Apta para todos los públicos!

Paraguayo

El paraguayo es una fruta característica por ser un híbrido del melocotón, aunque con una forma aplastada y una piel más fina que los melocotones convencionales. Su sabor es también menos ácido y tiene un ligero aroma a almendras. Su pulpa es carnosa, dulce, jugosa y su color puede ser desde blanca, amarilla o de color rojizo, dependiendo de su variedad. Rico en vitamina A y potasio. Los paraguayos producen sensación de saciedad a la vez que resultan ligeros para el estómago.

Albaricoque

Es una de las frutas con menor aporte energético, dada su elevada cantidad de agua. Sin embargo, destaca por la abundancia de fibra, que mejora el tránsito intestinal, y su contenido en provitamina A, un potente antioxidante natural que aporta ese tono anaranjado propio del albaricoque. Esta fruta también es rica en vitamina C, que como hemos visto, ayuda en la formación del colágeno y en el fortalecimiento del sistema inmunológico.

En definitiva, son tantos los beneficios de estas maravillosas frutas que podríamos seguir hablando y no parar. Pero mejor disfrutemos de ellas hasta entonces. Eso sí un pequeño consejo, aunque sus azúcares son de fácil digestión, son también de rápida absorción, por lo que en Camposeven, recomendamos a las personas con diabetes un consumo moderado. Y recuerda, no olvides hidratar tu cuerpo y proteger tu piel.

 

 

¡Disfruta de la fruta este verano!

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